miércoles, 13 de julio de 2011

Fuego, bomberos e impuestos en Canarias

La semana pasada tuve el honor de volver a participar como ponente en el Seminario de la Audiencia de Cuentas de Canarias, en el marco de la Universidad de Verano de Maspalomas. Alguien podrá pensar que es un curso de verano más, como hay tantos por ahí. Pues nada de eso. Es un foro consolidado, con ponentes y ponencias de alto nivel (de donde me excluyo) y un lugar de encuentro para fiscalizadores de la "cosa pública". Esta fue mi intervención.


En plena conferencia. A mi lado, Paco Socorro, Jefe del Gabinete de la
Presidencia de la Audiencia de Cuentas de Canarias y Coordinador del Seminario

Como "de bien nacidos es ser agradecidos", lo primero es dejar constancia de mi gratitud a la Audiencia de Cuentas de Canarias, en la persona de su Presidente, Rafael Medina Jáber, a quien acompaña un equipo de gente que es casi una familia, desempeñando su trabajo con eficacia, eficiencia y un trato personal de lo más amable. De Rafael quiero destacar, como ya hice allí en mi conferencia, sus acertadas palabras sobre el tema central del Seminario de este año:
Normalmente, en otros sectores económicos es de general aceptación que la mejora de la calidad exige una mayor inversión; sin embargo para el Sector Público muchas veces se propugna una menor dotación y por tanto menor gasto, exigiendo mayor calidad [...]



En este contexto, entendemos que el gran debate a realizar consistiría en definir la dimensión óptima del Sector Público, respecto del resto de lo sectores, y en relación a la extensión y calidad de la actividad del mísmo.
Yo hablé de un incendio provocado (la crisis financiera y económica internacional), cuyos estragos seguimos sufriendo y que, en el caso de España, fue además atizado con gasolina (una juerga inmobiliaria que seguimos y seguiremos pagando). Cuando el bombero (Sector Público) fue a apagar ese incendio, se tuvo que gastar mucha agua (gasto público), hasta el punto de que las reservas se agotaron (déficit y deuda) y ahora toca recargar el depósito (ajustar el presupuesto) ¿Y después qué? Pues algunos quieren cargarse al bombero o, como mínimo, dejarle sin competencias. A eso me opongo.

Yo defiendo la imprescindible tarea del bombero. Defiendo los impuestos como "el precio que pagamos por una sociedad civilizada" (Wendell Holmes dixit) y defiendo el gasto público como palanca de crecimiento, sin perjuicio de los ajustes que haya que hacer que, seguro, son muchos. Pero recortar por recortar, eso no. Este planteamiento encierra una carga de profundidad muy ideológica que podemos compartir o no, pero que no es una verdad absoluta. Opiniones las hay para todos los gustos, incluso entre Premios Nobel, como también reseñé en el Seminario.

Para más información, os remito a las bitácoras de Antonio Arias Rodríguez y Alejandro Parres García. En este enlace está mi presentación completa en PDF.
 
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