viernes, 26 de mayo de 2017

Reglamento y manual de control interno local



Acaban de ver la luz, casi simultáneamente, la norma y el manual. Me refiero al esperado Real Decreto 424/2017, de 28 de abril, por el que se regula el régimen jurídico del control interno en las entidades del Sector Público Local, pero también al libro que edita Aranzadi-Thomson Reuters, dirige Manuel Fueyo Bros y en el que tenido el honor de participar como autor, junto a grandes colegas especialistas.

El ilustrativo prólogo es de Avelino Viejo Fernández, síndico mayor de la Sindicatura de Cuentas del Principado de Asturias. Mi capítulo lleva por título "Estabilidad presupuestaria y control interno local", suficientemente expresivo de su contenido.

Sinopsis del libro

Una parte importante de los fenómenos de corrupción, descontrol, desidia administrativa y mal funcionamiento de los servicios públicos que han asolado a este país en los últimos años han podido originarse debido a las debilidades del control interno. Realidad dual, pues al mismo tiempo contamos con servicios públicos que pueden competir en muchos aspectos con los mejores de nuestro entorno más avanzado. Fuera de la regulación estatal, las entidades locales (y no en menor medida las Comunidades Autónomas) han debido de basar hasta ahora sus sistemas de control fundamentalmente en solo 13 artículos encuadrados en diferentes normas, lo que ha permitido sostener a los órganos de control –y por ende a sus fiscalizados– una cosa y su contraria; todo ello en detrimento de una visión robusta, consistente, no arbitraria y homogénea del control interno como mecanismo de alerta temprana ante irregularidades de diferente tipo.
La Ley 27/2013, de Racionalización y Sostenibilidad de la AdministraciónLocal, modificó diferentes artículos del TRLHL y particularmente el art. 213, encomendando al MINHAP la elaboración de las normas sobre procedimientos de control, metodología, derechos y deberes del personal controlador y destinatarios de los informes de control. El Real Decreto por el que se regula el régimen jurídico del control interno en las entidades del sector público local que ahora ha visto la luz, da cumplida cuenta de la obligación contraída por el MINHAP, y, partiendo del homólogo R.D. 2188/1995, resuelve gran parte de las demandas de los profesionales rigurosos del control.

Índice general

Parte I. INTRODUCCIÓN
Capítulo 1. El control como categoría jurídica (poder, responsabilidad y control)
Capítulo 2. Modificaciones producidas como consecuencia de la ley de racionalización y sostenibilidad de la administración local en el control interno local


Parte II. FUNCIÓN INTERVENTORA Y CONTROL FINANCIERO
Capítulo 1. Función interventora
Capítulo 2. Control financiero permanente y auditoría pública
Parte III. MISCELÁNEA SOBRE LA FISCALIZACIÓN DE ASPECTOS CONCRETOS
Capítulo 1. Contratos
Capítulo 2. Subvenciones
Capítulo 3. Encomiendas
Capítulo 4. Estabilidad presupuestaria y control interno local
Capítulo 5. Reconocimiento extrajudicial de créditos
Capítulo 6. Pagos a justificar y anticipos de caja fija
Capítulo 7. Algunas reflexiones sobre el control de los acuerdos marco
Capítulo 8. Control del gasto a través del presupuesto de tesorería
Capítulo 9. Las certificaciones y abonos a cuenta en el marco de los contratos de obra


Modelo de reglamento de control interno municipal

jueves, 25 de mayo de 2017

Comision de Expertos



Acabo de ser nombrado miembro de la Comisión de Expertos para la revisión del modelo de financiación autonómica, por resolución del secretario de Estado de Hacienda, a propuesta de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias. Asumo el reto personal y profesional con humildad y responsabilidad, intentendo aportar mi conocimiento en este tema.

Hace unos cuantos años, elegí una asignatura optativa sobre federalismo fiscal en cuarto de carrera de Economía. No era la más popular, pero me empeñé en ello. La impartían Carlos Monasterio y Javier Suárez Pandiello. Hoy solo puedo demostrar gratitud hacia ellos por aquel impulso inicial. Agradecimiento también al presidente del Principado, Javier Fernández, por hacer la propuesta de mi nombre y honor por estar en la Comisión de Expertos llevando el nombre de Asturias. Solo espero estar a la altura y contribuir modestamente al debate técnico sobre la financiación autonómica, junto a colegas de toda España. Gracias.

A continuación, enlazo también la primera entrevista que concedo sobre este asunto. Fue el 23 de mayo en el programa Asturias Hoy 1ª Edicion, de la RPA (minuto 10). 

http://asturiastv.eu/audios/2017/05/20170523AH1_2.mp3


martes, 23 de mayo de 2017

Municipio, financiación y Estatuto de Autonomía

Cuando se habla de financiación local en España, no es posible obviar el mapa municipal, tremendamente atomizado y diverso, salvo que se quiera diseñar un excelente edificio teórico sobre tierras movedizas. Parece casi imposible construir un modelo -y solo uno- para una amalgama de 8.125 municipios, donde casi 7.000 tienen menos de 5.000 habitantes, 62 más de 100.000 habitantes y el municipio mediano alcanza los exiguos 540 residentes empadronados (datos de 2016). Como nota curiosa, digamos que uno de cada diez españoles vive en Madrid o Barcelona, lo que da una idea de que estos dos ayuntamientos, por tamaño y singularidad, quizás deban tener un trato diferente, no privilegiado, obviamente, pero sí reconocedor de sus evidentes especialidades.

En al ámbito tributario no hay muchas opciones, pero alguna sí que hay. Debe haberlas. Siendo lógico el peso de la tributación inmobiliaria, no lo es tanto que deba seguir pasando por la combinación de varias figuras impositivas. El IBI, sin duda, es el impuesto local por antonomasia y así continuará, incluso reforzado, aunque manteniendo como base el valor catastral, debidamente actualizado, para frenar posibles tentaciones de utilizar el precio de mercado, lo que introduciría una indeseada inestabilidad. Sin embargo, el cuestionado y muy variable Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras se entremezcla con la licencia municipal, sin que se pueda distinguir fácilmente uno de la otra. Por su parte, el impuesto de plusvalías urbanas acaba de recibir un golpe de muerte constitucional, por la sencilla razón -aunque bien se ha tardado en hacerla oficial- de que no se puede gravar como plusvalía lo que es una pérdida de valor acreditada. Por su lado, el Impuesto sobre Actividades Económicas sigue languideciendo y, ahora sí, ya toca aplicarle terapia o eutanasia (Suárez Pandiello dixit). Finalmente, nuestra querida "viñeta" puede que deje de ser municipal y pase a formar parte de un nuevo impuesto autonómico sobre los automóviles, integrando también el actual impuesto de "matriculación". Y fuera de lo tradicional, ¿hay campo abierto? Pues tocará ser imaginativos y buscar hechos imponibles que no sean imposibles (por ejemplo, el uso de tecnologías de información y comunicación), así como ampliar la participación en los grandes tributos del Estado, eso sí, previa reordenación del mapa municipal para hacer ayuntamientos fuertes. Hemos vuelto a la casilla de salida.

Por el lado de las transferencias, habrá que garantizar la nivelación básica (eso no se discute), para lo cual se debería simplificar el modelo, tomando la población como referencia, corregida por un factor que premie el esfuerzo fiscal realizado y exigido, así como el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera (incluido el pago a proveedores).

Con respecto al endeudamiento, es notorio que el sector público local ya está cumpliendo su objetivo de deuda, mucho antes de 2020, año que marca la legislación. Por no hablar del elevado superávit acumulado, fruto de una gestión históricamente austera, pero también de las fuertes restricciones impuestas desde 2012, en particular, por una rígida regla de gasto que, más pronto que tarde, deberá ser flexibilizada, tal y como viene reclamando la Federación Española de Municipios y Provincias. Si a ello se añade que hay más de 3.700 ayuntamientos con deuda cero y que solo un centenar -con el Ayuntamiento de Madrid a la cabeza- acumula el 66% de la deuda viva total (datos de 2015), la solución emerge sola: hay que aplicar múltiples y diferentes "reglas de gasto" en cada entidad local, respetando su autonomía y en función de su situación particular. El instrumento adecuado para llevar a cabo esta actuación es el plan económico-financiero o, en su caso, el plan de ajuste. Ambos deberán ser muy severos en caso de riesgo financiero, pero no así cuando queden acreditadas la sostenibilidad financiera y la solvencia. De igual modo, los mecanismos adicionales de financiación deben ser progresivamente retirados, salvo para casos muy graves y bajo estricta condicionalidad. Eso sí, una condonación de los préstamos contraídos hasta ahora, por si alguien la está pensando, no sería eficiente ni justa.

Hay tarea. Algunas cosas son sabidas y bastante obvias; otras exigen inteligencia añadida. Y para todo ello es perentorio que las comunidades autónomas puedan ejercer -y efectivamente ejerzan- sus competencias en materia de régimen local y financiación municipal. Desde este ámbito de referencia, no desde el central, se pueden atender mucho mejor las peculiaridades de cada territorio.

Publicado en el blog De fueros y huevos (RIFDE-Expansión) el 23 de mayo de 2017 

miércoles, 17 de mayo de 2017

Fotogramas y churrascos

La confitería San Francisco luego fue chocolatería y ahora pulpería. A Polledo, en la calle La Fruta, la sustituyó una tienda de regalos y complementos. La de Galé, en La Cámara, hoy huele a perfume. Por desgracia, Llana sigue cerrada.

Almacenes Py fue remozado y una óptica ocupó su emblemático sitio. El Pelícano voló al Metropol y luego se puso prendas color melocotón. El Oso que bebía y fumaba en la esquina con la calle del Sol dio paso a la inocente ropa infantil. En cambio, unos pasos más allá, frente al parque del Muelle, el edificio del café Colón se cae de viejo.

En el local de Precios Únicos ahora se despachan bocadillos y tapas a precios populares. Justo enfrente, lo mismo, en el bajo donde tanto tiempo estuvo la ferretería La Española. Mientras, el cine Almirante sigue cerrado, a la espera de tiempos mejores.

¡Qué hermosos son los buenos recuerdos, pero qué mala es la egoísta nostalgia! El futuro se construye con ilusión e inversión, no con lamentos ni críticas destructivas.

Si el palacio que albergó el cine Marta y María va a ser pronto un restaurante, a mí no me sale otra reacción que la del aplauso por la actividad económica que va a generar, el empleo que va a crear y –muy importante- la fachada (por cierto, el único elemento de valor artístico) que se va a conservar. Cuando cerró el cine, algunos advertimos del peligro de ruina que corría este elemento de nuestro patrimonio a consecuencia de su abandono. Por todo ello, las noticias que ahora tenemos son buenas. Y si llegan del oeste, pues lo mismo da.

El debate que algunas personas quieren forzar entre cine y asador, me parece que ni siquiera resiste el tiempo de una sidra en el chigre. Las opiniones son todas libres, faltaría más, pero a veces un poco atrevidas. ¿Acaso la gastronomía no es también cultura? ¿Y no tenemos ya en Avilés suficientes casas y centros de cultura de primera categoría, donde, no se olvide, también se proyectan películas cada semana?

Quien tenga el dinero para recuperar el cine Marta y María, podría invertirlo sin mayor problema, aunque sospecho que no hay muchos candidatos que puedan ni quieran asumir tal riesgo. Por tanto, a quienes sí tienen el dinero y apuestan por esta ciudad, concedámosles, no ya la alfombra roja de bienvenida, pero sí al menos una oportunidad y un mínimo margen de confianza.

Criticar sin más o decidir sobre el capital ajeno es muy fácil. Poner sobre la mesa alternativas solventes o arriesgar capital propio es mucho más difícil.

Publicado en La Voz de Avilés el 17 de mayo de 2017


domingo, 30 de abril de 2017

Mitos y realidades de las compañías públicas

Foto:
En este reportaje de María Fernández para El País (Negocios) doy mi opinión resumida sobre el sector público empresarial. Este es el extracto.

Roberto Fernández Llera, jefe del gabinete técnico de la Sindicatura de Cuentas de Asturias, recuerda en la misma línea que lo que hay que exigir no es rentabilidad, sino que sean “entidades financieramente sostenibles y que el sector público no pierda el control sobre la prestación de los servicios”. Porque, añade, “no hay que olvidar que estamos hablando de fondos públicos”.

“España tiene uno de los niveles de gasto público más bajos de la UE. Y si medimos nuestro sector público empresarial, también es de los más reducidos”, explica Fernández Llera.

El reportaje completo está aquí. También esta noticia y el editorial de este día.





martes, 4 de abril de 2017

Pasarelas y puentes


Las pasarelas sirven para transitar y desfilar. Los puentes, además, unen. Sin embargo, entre L’Arena y San Esteban, nunca hemos tenido ni una ni otro.

Desde su nacimiento en Tarna hasta que se topa con la mar, el Nalón tiene multitud de pasos elevados, estrechos, anchos, peatonales, para coches o ferrocarril. Lo mismo le ocurre al hermano Narcea, hasta que ambos se funden, para luego cruzar juntos el Puente de La Portilla, más conocido como “puente Muros” o “puente Soto”, según se nombre desde un lado o desde el otro. Poco después, pasando El Castillo, las dos orillas se siguen mirando, pero ya no se tocan. Se quieren, se sienten, se hablan, se escuchan, pero no se palpan. No hay roce, sí mucho cariño, aunque falta ayuntar y culminar la unión física.

La nueva plataforma vecinal que exige la pasarela entre L’Arena y San Esteban resucita una petición histórica de los dos pueblos y de toda la comarca. Lo hace sin adscripción partidaria, con ilusión, sin ser unos ilusos, buscando el consenso y reconociendo que, al final, los responsables políticos tendrán la última palabra y la decisión. La idea de la pasarela se plasmó en diseños, maquetas y boletines oficiales, pero nunca llegó a conocer su primera piedra, viga o puntal. Y ya son demasiados años.

En 2017 se cumplen las bodas de plata de la presentación de la actuación integral en Puerto Norte, heredera a su vez de otras iniciativas parciales para el Bajo Nalón. Luego llegaría un “parque metropolitano” que, con lenguaje más burocrático, no hacía más que validar los planteamientos básicos de Puerto Norte. Incluso el nombre ha demostrado ser un éxito, como recordaba hace poco el presidente del Principado de entonces e impulsor de la idea, Juan Luis Rodríguez-Vigil. En esas declaraciones, reveló que la sugerencia para denominar el proyecto se la proporcionó Juan Cueto Alas, precisamente porque el norte siempre ha representado el rumbo correcto en la brújula y la guía que no se puede perder. Por cierto, el mismo periodista predicó con el ejemplo, fundando la revista Cuadernos del Norte, una de las aventuras editoriales más solventes de la reciente historia de España que, por desgracia, no tuvo continuidad. Resulta evidente que Puerto Norte es un reclamo y una imagen de marca asentada y valiosa. Lo que pudiera en algún momento parecer extravagante, al final puede terminar dando frutos si hay voluntad, constancia y presupuesto. Sean bienvenidos en todo caso los que siempre reniegan o refunfuñan.

Nadie negará las cosas hechas en este tiempo, para lo que basta citar el relleno de Puerto Chico, las piscinas, las tolvas, el viejo Gurugú, los dragados o los pantalanes. También se completaron actuaciones necesarias, aunque en puridad quedan fuera del proyecto de Puerto Norte, puesto que, de una u otra forma, se tendrían que haber acometido (es el caso de las carreteras a los pueblos o los saneamientos).

Todas esas obras por separado no parecen suficientes ni eficientes, ni siquiera solidarias con una comarca que durante todo el siglo XX soportó un sacrificio ambiental enorme, durante las vacas gordas del carbón. Cuando la piedra negra dejó de ser abundante, no quedaron fondos mineros y sí un entorno degradado, una pesca escasa, una ausencia de industria alternativa y una demografía en declive.

En el siglo XXI las nuevas industrias para esta zona son el medioambiente y el turismo de calidad, dos caras de una misma moneda, sin olvidar lo que aún queda de pesca, en especial, la de angula. Quizás también sea el tiempo de recuperar una tradición conservera, no con las cifras del pasado (sería imposible) y sí con un enfoque de calidad para consumidores sibaritas. En definitiva, se trata de sumar valor añadido y empleo.

Hay que completar el puzle con el resto de piezas. Y la principal, no la más cara, pero sí la más simbólica, es la ansiada pasarela entre L’Arena y San Esteban. De esto caben pocas dudas. También, por supuesto, las sendas costeras, la recuperación de las playas del río, la ampliación de amarres y una solución duradera para la bocana.

La prometida pasarela también daría bastante vida a la línea ferroviaria de Oviedo a San Esteban, la cual languidece con un tren lento y un puñado de pasajeros cada día. Serviría para poner la playa de Los Quebrantos a menos de una hora de Oviedo y a poco más de Las Cuencas, daría servicio a la gente de L’Arena y podría ser un aliciente turístico en sí misma, por la belleza de las vegas que atraviesa en Candamo y Pravia. Varios pájaros de un tiro.

Siempre hay otras cosas por hacer (los economistas hablamos del coste de oportunidad) y, como también se suele decir, lo mejor es enemigo de lo bueno. Sigamos a Antonio Machado, afianzando pasos irreversibles para que al volver la vista atrás, veamos “la senda que nunca se ha de volver a pisar”, la de la resignación.

Los puentes unen. En los billetes de euro simbolizan la comunicación de los pueblos europeos entre sí y con el resto del mundo. En el calendario enlazan fiestas para que podamos viajar o descansar. Sujetan dentaduras y gafas, facilitándonos la comida, la visión y la estética. Engrasan negociaciones y arreglan pactos. El puente aéreo es un autobús del cielo, el puente coronario salva vidas y hasta le ponemos un puente de plata al enemigo que huye.

Desde el puente se gobierna el barco y El Puente (este con mayúsculas) será recordado siempre en L’Arena como un lugar mítico de mesa y juerga que nunca debió perderse. ¿Hay acaso algo malo en los puentes? Sólo cuando no se construyen, cuando se hunden o cuando en el juego de la oca la corriente nos hace retroceder.

Rubén Darío, visitante ilustre y enamorado del Bajo Nalón, apostaba por la unión “para que cesen las tempestades, para que venga el tiempo de las verdades”. Así sea.

Publicado en La Voz de Avilés el 4 de abril de 2017


miércoles, 29 de marzo de 2017

Plagios y rebozados

Fuente: www.omacatladas.com

Que el plagio es una mala práctica lo sabe todo el mundo. Que debe ser desterrada y aislada, parece obvio. Que, además, forma parte de los delitos contra la propiedad intelectual y que implica cárcel y multas, debemos tenerlo presente, como nos recuerda el Código Penal. Sin embargo, muchas veces el plagio no recibe su merecido castigo e incluso se recompensa. Supongo que aquí podrán sentirse aludidas personas autoras de libros, partituras, películas, artículos, dibujos, esculturas o cualquier otra manifestación cultural, profesional o científica salida de sus sienes, a la que otra persona accede para apropiársela sin escrúpulos.

Pido disculpas por adelantado por el tono profesoral, pero es que a veces uno se pasma de lo que lee en algunos foros o de las opiniones que escucha, bastante atrevidas, quién sabe si por ignorancia, osadía o mala fe (no sé qué es menos disculpable).

Recordemos que plagiar no es sinónimo de copiar, ni tampoco de citar o versionar. Un pintor de nuestros días puede tratar de copiar un cuadro de Velázquez y no estará haciendo nada malo, incluso podrá mejorarlo (aunque esto último es bastante difícil). De igual forma, el autor de un libro sobre la estructura económica de España podrá –o, más bien, deberá- citar los antecedentes ya publicados sobre el tema, eso sí, anotando las fuentes exactas de las que está bebiendo. Tercer ejemplo: una directora española puede versionar una película clásica de Hollywood y redondear una obra maestra (o montar una pifia; todo es posible). Lo que no vale es el plagio puro y duro, intentar pasarse de listos, menos aún en la era de Internet y las redes sociales, donde en pocos segundos cualquiera puede detectar el fraude. El hurto intelectual, académico o artístico no es justo, pero tampoco es inteligente porque se descubre más temprano que tarde.

Si hubiese que buscar un sinónimo de plagiar, sería fusilar, evidentemente, en el sentido que aquí contamos. Por desgracia, ya son demasiados casos famosos los que se están conociendo, incluyendo ministras alemanas, falsos periodistas esnob, “cronistas carroñeros” (esto lo tomo de Sabina), rectores españoles y hasta primeras damas estadounidenses, sin contar un sinfín de ejemplos discretos, pero igual de graves. Como dice la fábula clásica, el que plagia es una corneja desplumada, muy aparente en principio, pero ridícula cuando le quitan las plumas que arrancó al resto de pájaros.

Cuando Unanumo dijo “¡qué inventen ellos!”, no quería decir que la ciencia o la creación se las fuésemos a dejar a otros (sus palabras fueron tergiversadas muchas veces en este sentido), sino que debemos aprovecharnos de la luz que algunos encendieron para seguir produciendo conocimiento o arte. Sin plagiar, claro. 

Publicado en La Voz de Avilés el 29 de marzo de 2017


martes, 28 de marzo de 2017

La regla de oro ha muerto


Cuando uno lee a los clásicos de la Hacienda Pública, cosa que nunca se debería dejar de hacer, se encuentra aquello tan antiguo de la equidad intergeneracional, eso de que paguemos “según se usa”. Por ejemplo, si hay que hacer una nueva autopista, sufragamos una parte con lo recaudado por impuestos, pero otra parte la financiamos con el recurso al crédito, para que también contribuyan quienes en el futuro van a disfrutar de la infraestructura. Si todo se paga al contado, mi hijo tendrá las ventajas, pero ningún coste. Claro que, a la inversa, si solo financiamos obra pública con deuda, el pufo que dejaremos a nuestros herederos será de aúpa, mientras aquí transitamos por la autopista y, además, los gobiernos nos regalan los oídos con bajadas de impuestos, incluso más allá de lo razonable. Al aristotélico modo, digamos que “hay un justo medio, que está entre dos vicios que pecan, el uno por exceso y el otro por defecto”. En castizo: deuda, sí; deuda excesiva, no.

Este mandato –para los más puristas, la regla de oro- se incorporó desde el principio a la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA), allá por el lejano 1980, bebiendo de las fuentes de la normativa hacendística local. Y ahí sigue el lema grabado a cincel, más con valor lapidario que con verdaderos efectos prácticos, a pesar de su importancia. El precepto obliga a destinar el producto de las operaciones de crédito concertadas por plazo superior a un año “exclusivamente a la realización de gastos de inversión”. Es decir, limita la proporción del gasto autonómico que puede ser sufragado con el recurso al crédito, por lo que no proscribe el endeudamiento, sino que lo vincula a una finalidad concreta, complementando esa restricción con un límite global a la carga de la deuda, para que ambos se doten de eficacia mutua.

Caben pocas dudas sobre el significado del adverbio “exclusivamente”. Sin embargo, el devenir de los tiempos sí que ha hecho mudar la piel del estrecho concepto presupuestario de “inversión”, acercándolo a la más amplia noción económica. Inversión y ladrillo ya no son sinónimos, sino que el segundo es una categoría de la primera. Tampoco toda la inversión no financiera se recoge ya en los capítulos 6 y 7 del presupuesto de gastos, por efecto de nuevas formas de financiación y presupuestación (incluyendo la colaboración público-privada), pero sobre todo por el afloramiento de inversiones intangibles que contribuyen de manera decisiva al potencial de crecimiento o cuya rentabilidad social es elevada.

Para analizar el cumplimiento de la regla de oro en su versión clásica, se debe comparar la variación neta de los pasivos financieros con el volumen total de gastos de capital (suma de inversiones reales y gastos por transferencias de capital), netos de transferencias de capital recibidas, por tratarse estos últimos de recursos condicionados. Con este sencillo criterio presupuestario, hemos constatado que el cumplimiento entre 1984 y 2014 ha sido superior al 90%, quedando los casos desfavorables localizados en unas pocas comunidades autónomas y en los más recientes años de la crisis.

Pero en estas, llegó en 2012 la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera y, como dice la canción, “mandó a parar”. Una de sus disposiciones transitorias ha desactivado hasta 2020 las restricciones de la LOFCA sobre la deuda a largo plazo, cuando concurran circunstancias económicas extraordinarias que puedan poner en peligro la garantía de cobertura de los servicios públicos fundamentales. Siendo así, podrán concertarse operaciones de crédito por plazo superior a un año y no superior a diez, autorizadas en cualquier caso por el Estado, haciendo decaer la regla de oro, si ello sirve para asegurar el gasto corriente en sanidad, educación y servicios sociales esenciales.

Los problemas de financiación de las haciendas autonómicas, la continuación del ajuste fiscal, la salida negociada de los mecanismos adicionales habilitados por el Estado, así como el reiterado aplazamiento de la reforma del sistema, hacen pensar que esa flexibilización temporal termine por adquirir una vigencia indefinida.

En suma: la regla de oro ha muerto. ¡Viva la regla de oro! 

Publicado en el blog De fueros y huevos (RIFDE-Expansión) el 28 de marzo de 2017 

 

jueves, 16 de marzo de 2017

Consensos técnicos sobre financiación autonómica


Foto: Santi Donaie (EFE / El País)
La simple mención de la financiación autonómica puede disuadir a una parte de la ciudadanía de esta lectura, si bien debemos ser conscientes de que nos jugamos el sostenimiento de las principales políticas públicas. En los Estados de tipo federal existe una tensión natural entre la autonomía de los gobiernos subcentrales y la garantía de acceso en igualdad a los servicios fundamentales. El sistema de financiación territorial es una herramienta principal para lograr el equilibrio entre ambos objetivos.

En los próximos meses se discutirá el futuro de la financiación autonómica. A pesar de que la simple mención de este tema puede disuadir a una amplia parte de la ciudadanía de la lectura de este artículo, debemos ser conscientes de que está en juego nada menos que el sostenimiento de las principales políticas públicas. En todos los Estados de tipo federal existe una tensión entre la necesidad de asegurar la autonomía los gobiernos subcentrales y garantizar el acceso de todos los ciudadanos a los servicios fundamentales. Aunque no es la única, el sistema de financiación es una de las principales herramientas para lograr un equilibrio entre ambos objetivos.

La Red de Investigadores en Financiación autonómica y Descentralización financiera en España (RIFDE) acaba de hacer público un informe titulado La nivelación interterritorial y la estimación de las necesidades de gasto, en el que se hace un diagnóstico del sistema actual y se discuten los objetivos e instrumentos de una posible reforma. Uno de los rasgos que quizá hace más interesante este informe es precisamente que en él se observan importantes consensos técnicos, pero también discordancias que ponen de manifiesto la transcendencia de las decisiones en esta materia.

Para empezar, existe un claro consenso en que un primer reto de la reforma del sistema vigente –aprobado en 2009 y pendiente de revisión desde 2014- es hacer más transparente el complejo panorama actual del mecanismo de nivelación. Como es sabido, este es uno de los dos pilares de la financiación autonómica, fundamentado en la idea de solidaridad y equidad en el acceso a los servicios públicos fundamentales (el otro es la capacidad tributaria, como concreción del principio constitucional de autonomía financiera). Parece claro que la vigente nivelación necesita ser repensada porque en este momento se entrecruzan fondos e instrumentos que desdibujan los objetivos iniciales, produciendo agravios comparativos y una percepción de cierta arbitrariedad, lo que suele ser fuente de conflictos.

Aunque no se prevé que este asunto sea pacífico entre los políticos, los expertos sí están de acuerdo en que para reformar en profundidad el sistema es necesario eliminar, de forma más o menos gradual, la cláusula del statu quo, por la cual cada nuevo modelo siempre aseguraba la financiación que hasta ese momento habían dispuesto las comunidades autónomas. También existe acuerdo sobre la necesidad de corregir el desequilibrio vertical entre ingresos y gastos que favorece al gobierno central, en contra de las comunidades autónomas. De igual modo, una mayoría considera necesario afinar la actual fórmula de estimación de recaudaciones normativas por tributos cedidos y de necesidades de gasto por habitante (lo que técnicamente se conoce como “habitantes ajustados”).

En el informe de RIFDE también se defiende la incorporación de las dos comunidades autónomas de régimen foral a la financiación del mecanismo común de nivelación, así como la clarificación del papel de Canarias como región ultraperiférica europea. Asimismo, se plantea la conveniencia de que el organismo que haga el trabajo técnico cuente con una amplia participación autonómica, con el propósito de asegurar la perduración del modelo que se decida.

Con todo, existe una mayor discrepancia sobre cuál debe ser el alcance de la nivelación. Aunque son mayoría quienes piensan que el mecanismo debe garantizar el acceso en igualdad a los servicios públicos fundamentales (sanidad, educación y servicios sociales esenciales), otros expertos, en general provenientes de comunidades autónomas con renta y capacidad fiscal por debajo de la media, consideran que debería alcanzar la totalidad de los servicios descentralizados. Otro controversia atañe al llamado criterio de “no reordenación” entre territorios, esto es, a si la clasificación en términos de recursos por habitante debe ser la misma antes y después de que se aplique el sistema de financiación. Este criterio es defendido sobre todo por los expertos de comunidades autónomas con renta per cápita superior a la media, particularmente, desde Cataluña.

El debate es dificultoso, debido en parte a la elevada complejidad del sistema. Sin embargo, algunos consensos técnicos no deberían caer en saco roto, para no estar siempre empezando desde cero.

Publicado junto a Eloísa del Pino Matute en El País el 12 de marzo de 2017 (en papel, 13 de marzo)
Publicado junto a Eloísa del Pino Matute en el blog De fueros y huevos (RIFDE-Expansión) el 16 de marzo de 2017 


martes, 14 de marzo de 2017

Profesionales de éxito... en Avilés

El pasado domingo, José María Urbano, jefe de redacción de La Voz de Avilés, publicaba su columna semanal con unos elogios hacia mi persona que me enrojecieron la cara cuando los leí. Sobre todo porque me pone al lado de un grandísimo profesional como es Jesús Sanmartín Mariñas, presidente del Registro de Economistas Asesores Fiscales de España (REAF-REGAF). Los dos compartimos pasión por Avilés y los impuestos, pero es obvio que sus inmensos méritos ensombrecen y empequeñecen los míos. Muchas gracias José María. Que sigas dando buenas noticias.

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Profesionales de éxito

Jesús Sanmartín, Roberto Fernández Llera e Inaciu Iglesias, protagonistas de la semana por sus aportaciones al mundo económico


Avilés se mueve es el título de esta sección semanal de LA VOZ DE AVILÉS y del blog ‘Dame buenas noticias’ (http://blogs.elcomercio.es/dame-buenas-noticias/) que pretende ser un espacio abierto a la crítica, como corresponde a la esencia de un análisis periodístico, pero que no está reñido con el aplauso por las cosas bien hechas o por la labor destacada de personas que nos son cercanas. Si la esencia del periodismo es salir a la calle, contar lo que sucede y tratar de contextualizarlo, uno no entiende muy bien esa propensión general de evitar las noticias en positivo, incluso el aplauso cuando está más que justificado.
El de hoy es un análisis en positivo que habla de tres personas que nos son cercanas y que en los últimos días han sido noticia por un trabajo reconocido y por sus ideas. Encima, los tres protagonistas son colaboradores de LA VOZ DE AVILÉS-EL COMERCIO, lo que a lo mejor dice algo positivo de nuestro periódico.


Jesús Sanmartín Mariñas es un economista con despacho en la Avenida de Los Telares que desde hace años ostenta el cargo de presidente del Registro de Asesores Fiscales (REAF), órgano del Colegio de Economistas de España, que agrupa a más de seis mil economistas asesores fiscales pertenecientes a los setenta Colegios de Economistas y Titulares Mercantiles de España.
El pasado día 27 de febrero, el REAF volvió a ser por un día el gran protagonista de la fiscalidad en este país, al presentar en Madrid uno de los estudios que todo el mundo está esperando cada año para comprobar la evolución de los tributos que se pagan, autonomía por autonomía. El ‘Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2017’ hace un análisis en profundidad de las figuras impositivas más destacadas, como son el IRPF, Patrimonio, Sucesiones y Donaciones, Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, para llegar a la conclusión de que sólo desde una adecuada homogeneización de esas figuras impositivas se puede evitar un cada día más evidente pulso entre autonomías, que algunos no han dudado en tildar ya de ‘dumping’ fiscal, en clara referencia a Madrid.
La firma de Sanmartín figura también, como presidente del REAF, en otros dos trabajos que se han situado en el centro de la actualidad: ‘Patrimonio, la otra brecha en el sistema autonómico’ y ‘¿Cuánto paga a Hacienda por una herencia en su comunidad?’.
Otro economista avilesino, del Carbayedo, Roberto Fernández Llera, ha sido noticia por figurar como ponente en la iniciativa ‘Coherencia económica de los programas electorales’, impulsada por la Fundación Transformar España que preside el exministro Eduardo Serra.
Se trata de evaluar el grado de cumplimiento de las propuestas realizadas por los partidos políticos cuando se presentan a las elecciones, así como los costes de las mismas.
Siguiendo la estela de países como Holanda, que somete a auditorías a todos los partidos políticos desde 1986, se decidió encargar una encuesta a Sigma Dos, que puso de manifiesto que sólo el 13 por ciento de los ciudadanos confía en el cumplimiento de los programas de los partidos en nuestro país, estando de acuerdo en que una entidad independiente se encargue de evaluar el coste de las medidas que se proponen. La Fundación que preside Serra sugiere en este sentido que el organismo más adecuado en España sea la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).
El estudio ha sido coordinado por el profesor Santiago Lago y Roberto Fernández Llera ha sido ponente junto a Joaquín Artés, figurando a continuación un grupo de trabajo formado por nueve expertos.
Finalmente, el Palacio Valdés fue el viernes el escenario elegido este año por la Asociación Asturiana de Empresa Familiar (AEFAS), que preside Eva Rodríguez, para entregar su premio anual. En esta ocasión el galardón reconoció la labor de la familia Iglesias al frente de la empresa Cartonajes Vir.
Avilés, como anfitriona, hizo una excelente presentación como ciudad moderna, lanzada hacia la idea madre de las nuevas tecnologías y el emprendimiento, sin abandonar sus propuestas culturales y lúdicas. El vídeo que se ha realizado para promocionar la ciudad ha sido un acierto. Además, todos los intervinientes, desde Pablo Junceda, director general del Banco Sabadell-Herrero, hasta la alcaldesa, Mariví Monteserín, ofrecieron datos sobre la economía asturiana, con mensajes importantes de confianza en el futuro.
Pero el gran protagonista del acto fue el consejero delegado de Cartonajes Vir, Inaciu Iglesias, nieto de los fundadores de una empresa que acaba de cumplir 84 años y que da empleo a más de un centenar de trabajadores.
Iglesias, columnista de este periódico y tertuliano de nuestra televisión, Canal 10, pronunció su discurso en asturiano, lo que no deja de tener un punto de provocación para algún colectivo que sigue pensando que eso sólo está reservado para una cierta progresía de izquierdas, y desde luego nunca para un empresario, militante de Foro y que fue hasta concejal por ese partido en Noreña.
Inaciu Iglesias, con un sentido del humor que provocó el aplauso general del abarrotado Palacio Valdés, hizo una serena reflexión sobre las empresas e hilvanó un discurso en el que quiso poner de manifiesto la importancia del éxito, pero también la del fracaso, algo a lo que no estamos acostumbrados en este país. Lo expresó así: «Nun tratamos bien a les families d’empresarios porque –ente otres coses– nun entendemos bien la cultura del fracasu. Y el fracasu ye necesariu. Abrir una empresa –o un nueva llinia de negociu– p’acabar cerrandola nun ye malo; fracasar nun ye malo: fracasar ye namás una de les dos posibilidaes del riesgu. Pero eso nun ye lo peor. Lo peor ye que, nesta patria querida nuestra, tampoco entendemos l’éxitu. Por eso, cuando una empresa triunfa y llega asentase, somos cicateros a la de valorar los méritos de los responsables. Confundímonos colos privilexos, falamos de ricos y de probes y miramos más pa les carencies, pa los defectos burocráticos o pa les tensiones profesionales que xenera cualquier actividá económica que pa tolo qu’aporta».
Y su despedida a las empresas familiares, protagonistas de la velada, fue un guiño a un colectivo formado en Asturias por 17.654 empresas, el 91 por ciento del total, que da empleo a 118.289 trabajadores. Este fue su mensaje final: «Y, p’acabar ya, a toos vosotros dexaime dicivos namás tres coses: uno, mirai poles vuestres families; dos, mirai poles vuestres empreses; y tres, mirai pol vuestru país. Valorai eses tres coses que tenéis en casa y mirai por ello».
Cierre de semana económico con dos protagonistas avilesinos y un acto relevante en la ciudad.
Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 12 de marzo de 2017

domingo, 12 de marzo de 2017

Coherencia económica de los programas electorales


http://ftransformaespana.es/milo-portfolio/coherencia-economica-de-los-programas-electorales/

Estoy muy satisfecho de haber participado como ponente del informe Coherencia económica de los programas electorales, junto a Joaquín Artés Caselles, a instancias de la Fundación Transforma España, presidida por el exministro Eduardo Serra Rexach, y dentro del grupo de investigación GEN, dirigido por Santiago Lago Peñas. El informe da continuidad a un decálogo y a una encuesta que previamente había presentado la Fundación Transforma España.

Proponemos una evaluación económica previa sobre la viabilidad de las propuestas electorales, como ya se hace con éxito en países como Holanda o Reino Unido. Sugerimos que esta tarea de evaluación recaiga en la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, por su rigor técnico y su independencia política. Si no es posible a corto plazo, un grupo de personas expertas de la sociedad civil podría hacer este trabajo, bajo esas mismas condiciones de rigor e independencia.

En definitiva, no se trata de menoscabar la capacidad de iniciativa y propuesta de los partidos políticos a través de sus programas electorales, sino de conducirla por criterios de transparencia y racionalidad para dar más información al votante.

http://ftransformaespana.es/milo-portfolio/coherencia-economica-de-los-programas-electorales/

Aquí os dejo el enlace al informe completo y una entrevista para los informativos de la Televisión del Principado de Asturias (TPA). También una muy cariñosa reseña de José María Urbano, jefe de Redacción de La Voz de Avilés. Y al final, un dossier de prensa.

http://www.rtpa.es/nacional:Una-fundacion-invita-a-los-partidos-a-evaluar-sus-programas-electorales-de-2020_111489319909.html

http://blogs.elcomercio.es/dame-buenas-noticias/2017/03/13/profesionales-de-exito/



DOSSIER DE PRENSA




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